El funcionario más antiguo de España es de Vigo

luis_arranz

Arranz, jubilado tras 57 años de servicio, se sentó ayer para teclear en su vieja máquina de escribir | M. MORALEJO

Luis Arranz se jubiló a los 70 años tras dedicar seis decenios a su carrera en los juzgados gallegos

Publicado en La Voz de Galicia 29.10.09

Si todos cotizasen a la Seguridad Social tantos años como Luis Arranz Bugarín, el funcionario más antiguo de España, el sistema de pensiones no peligraría. Este vigués empezó a trabajar en los juzgados cuando era un crío de 13 años y su carrera fue la más larga de España: 57 años de funcionario en los tribunales. En seis decenios, solo cogió una baja por una gripe. Además, estuvo convaleciente de un grave accidente ferroviario en el que salió ileso de milagro y pasó cinco meses incapacitado tras caerse por el hueco de una escalera en la calle Colón. La dueña de un piso retiró una escalera de caracol después de apagar la luz, cuando la comisión judicial inspeccionaba la casa para desahuciarla.

Su dedicación ha sido premiada con dos condecoraciones de la orden de San Raimundo Peñafort, la primera en 1999. Dentro de dos semanas, el Gobierno le va a imponer la medalla de plata del Mérito a la Justicia.

El pasado marzo, se jubiló a los 70 años como funcionario de la Escala de Gestión Procesal y Administrativa en el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Vigo. Durante 23 años sirvió en Primera Instancia número 3 con Antonio Romero, juez decano y magistrado emérito del Supremo.

Ayer se acercó a su oficina para saludar a sus camaradas, quienes le harán una comida de homenaje en el hotel Coia el 13 de noviembre. Preguntó por su inseparable máquina de escribir. Sus colegas la habían guardado en una estantería como una reliquia. «No es que no me gusten los ordenadores, pero hay cosas que solo hace una máquina, como es escribir en los sobres», dijo ayer.

Arranz comenzó su carrera de niño como meritorio (aprendiz) en el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Vigo el 2 de octubre de 1952. Entonces, los juzgados ocupaban las celdas de la antigua prisión provincial, hoy museo de arte. El juez era Jaime Castro García, luego magistrado del Supremo. Aprobó las oposiciones a los 20 años, en 1959, y tras pasar por la mili recaló en juzgados de Asturias y Carballo. Su mejor anécdota data de esa época: «Una joven de Carballo se me acercó y me dijo: »Non teño cartos para pagar a multa, págolle co corpo». Es decir, era tan pobre que se resignaba a dar con sus huesos en la cárcel, lo que nosotros llamamos pagar con el cuerpo».

También colaboró con el padre del fiscal jefe Conde-Pumpido en el sumario del aceite de Redondela. «Entrábamos a las nueve de la mañana y salíamos a las dos de la madrugada, así durante dos años», relata. Ahora, se dedica a pasear.

Los comentarios están cerrados.