Publicado en www.diariocritico.com
En septiembre de 2008, cuando tomamos posesión como nuevos vocales del Consejo General del Poder Judicial, el órgano de gobierno de los jueces, mis compañeros y yo nos las prometíamos muy felices. Comenzábamos un mandato nuevo con el objetivo de superar todas las diferencias pasadas y el convencimiento pleno de poder terminar la construcción de la «gran catedral» que para nosotros suponía el proceso de modernización de la justicia.





















