Publicado en www.elcorreodeburgos.com
Los Juzgados de Instrucción representan en muchas ocasiones el primer escalón de la Administración de Justicia, la primera pieza que empieza a hacer funcionar una maquinaria que en Burgos, hasta la llegada de la Oficina Judicial, funcionaba razonablemente bien. Ese sentimiento unánime ya no es tal meses después del cambio de organización, y los cuatro Juzgados de Instrucción son una muestra de ello.
La juez decana de Burgos, Blanca Subiñas, y la titular del Juzgado de Instrucción nº3 de Burgos, Paula Crespo Álvarez, explican que el sistema de funcionamiento de la Oficina Judicial y la instrucción «son dos conceptos que se acomodan con dificultad». Especialmente la instrucción penal. Los datos así lo indican. Durante la presentación de la memoria judicial del año pasado, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, José Luis Concepción, indicó que el Juzgado de Instrucción nº2 de Burgos había tramitado 70 procedimientos el primer trimestre de 2010, mientras que durante el mismo periodo de este año habían entrado 10.
La explicación de este descenso es simple, según la juez de Instrucción. Se hace el mismo trabajo con la mitad de plantilla. Cuatro funcionarios tienen que hacer el mismo trabajo que antes hacían ocho. Lo que se ha producido, en palabras de Subiñas, es un «expediente de regulación de empleo», ya que en todos los Juzgados de Instrucción se ha reducido a la mitad a la plantilla.
Si la instrucción penal y el sistema de oficina judicial «chirrían» más entre sí que con los órganos de enjuiciamiento es porque en este tipo de juzgados el juez es la figura principal.


















